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Un traje hecho a la medida


*Por: Tatiana Nuñez

La primera vez que escuche hablar de fiducia, fue bajo la premisa de que este contrato es un “traje hecho a la medida”, esta frase me pareció ostentosa ya que el término negocio fiduciario me sonaba complejo y difícil de entender.

No obstante, poco a poco me fui sumergiendo en el tema y fui descubriendo que era cierto: la fiducia sí es un traje hecho a la medida, me explico: un negocio fiduciario puede cubrir casi cualquier necesidad de administración o inversión de recursos que tenga una persona. 

El negocio fiduciario tiene una estructura simple: un cliente (conocido como fideicomitente), los recursos (activos, bienes, derechos, etc), la fiduciaria y un beneficiario (que pueden ser el mismo fideicomitente o un tercero). 

El negocio fiduciario consiste en un acuerdo de voluntades (contrato) en el que el cliente le entrega a la fiducia un bien determinado, transfiriéndole o no su propiedad, para que esta lo destine a una finalidad específica establecida en el acto de constitución.

En ese sentido existen tres modalidades de negocio fiduciario: 

-La Fiducia mercantil: En el que se entrega el bien en administración transfiriéndole la propiedad del mismo a la fiduciaria 
-Encargo fiduciario: En el que se entrega el bien en administración a la fiduciaria conservado el fideicomitente la propiedad del mismo.
-Fiducia pública: Es un contrato autorizado para las entidades públicas que se asemeja al encargo fiduciario, dado que la propiedad del bien objeto de administración  la conserva la entidad pública fideicomitente

La base de la fiducia es la confianza. Dicen que la fiducia nació en la antigua Roma, como un mecanismo para poder dejar propiedades o recursos a personas que no podían recibir este tipo de activos de otra manera. Esto ocurría, por ejemplo, con los hijos por fuera del matrimonio. Hombres responsables, que no podían heredarles, hacían un contrato de fiducia, para que al morir ciertos bienes fueran entregados a un tercero, sus hijos no reconocidos. 

*Las opiniones expresadas por los columnistas y blogueros que escriben en la página web NO representan la opinión o posición editorial de FIDUPREVISORA S.A.

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