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Colombianos: entre pirámides y ‘gota a gota’

Colombianos: entre pirámides y ‘gota a gota’
Por: William Rincón

Colombianos: entre pirámides y ‘gota a gota’

Aunque en los últimos años el distanciamiento entre los colombianos y el sistema financiero se ha cerrado, las cifras y sobre todo los comportamientos siguen siendo preocupantes. Le estamos entregando nuestro dinero a cualquier aparecido.

En el día a día, los colombianos siguen pagando sus deudas con una tasa de usura estratosférica y todavía creen que con una inversión pequeña pueden multiplicar sus ingresos, claro si es que son capaces de vender la mágica idea a otros tres desprevenidos inversionistas. En pleno 2017, los colombianos viven entre ‘gota a gota’ y pirámides. ¡Aunque usted no lo crea! como rezaba el viejo eslogan televisivo.

Los ‘gota a gota’ se convirtieron en un peligroso ‘desbare’ para los colombianos. Cuando la necesidad es urgente, los inversionistas no tienen reparo en buscar un crédito rápido a personas que tienen grandes cantidades de efectivo y no tienen consideración en cobrar tasas de interés que a veces llegan al 50 por ciento. Y lo peor, sus formas de cobro no son las más tranquilas. Las historias de amenazas, agresiones y asesinatos por no pagar el ‘diario’ se cuentan por decenas en las regiones del país. Aún así, esta modalidad sigue siendo la más utilizada por los angustiados pagadores.

El portal Finanzas Personales reveló que, según cifras de la Encuesta de mercado de crédito informal en Colombia, el crédito informal sigue siendo una de las formas de financiamiento en las familias de estratos 1, 2 y 3, ya que de los 6,8 millones personas endeudadas entrevistadas, el 83 por ciento admitió haber adquirido un préstamo por medio de familiares, amigos, vecinos, casas de empeño o gota a gotas teniendo, este último, una participación del 25 por ciento de personas endeudadas.

¿Y qué decir de las pirámides? Colombia es tristemente líder en esta modalidad de recolección ilegal de dinero. El sueño de modelos de inversión que garanticen ‘rendimientos increíbles’ sigue siendo un atractivo canto de sirena para miles de colombianos, que siguen empeñando sus ahorros a la espera de algo tan complejo como ‘multiplicar el dinero’ se logre con una firma, una sonrisa y una bendición de la Virgen.

La Superfinanciera insiste en que las pirámides se han sofisticado. Ahora, las atractivas propuestas llegan hasta por cadenas de WhatsApp. Y lo peor: aunque las ofertas cada vez son más irreales, cada vez son más los colombianos que entregan casi que con una sonrisa los ahorros que por años han guardado producto de su trabajo. La pregunta del millón es ¿habiendo opciones legales y vigiladas, por qué cada vez hay más y más incautos?

Los colombianos, paradójicamente, también son folclóricos con su dinero. Como si los billetes nacieran en los árboles. Como los niños: primero deben golpearse, para luego hacer lo correcto. Antes de acercarse al sistema bancario y abrir cuentas de ahorros o pedir créditos de libre inversión, empeñan ahorros, seguridad y tranquilidad para tapar un hueco de la forma más expedita posible.

De acuerdo con datos de Asobancaria, Colombia tiene más de 363.000 puntos de acceso a productos financieros y 2015 terminó con 75 por ciento de los colombianos con al menos un producto financiero. La meta para este año es que 77 por ciento de la población tenga acceso al sistema y para 2018 el objetivo es llegar a 85 por ciento, por lo que la banca tiene importantes retos para tener un sistema mucho más inclusivo.

Lo cierto es que las opciones están. El sistema bancario colombiano cada vez tiene más opciones para que los colombianos vayan a la fija y no arriesguen su dinero y mucho menos se pongan en manos de peligrosos prestamistas que muchas veces cobran con sangre las deudas. También es cierto, que bancos, fiducias y fondos deben redoblar esfuerzos para llegar al día a día de los colombianos y les solucionen sus problemas económicos sin tantas demoras. Ojalá dejemos la inocencia, porque como dicen las madres enfurecidas, la plata no crece en los árboles.

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